Diego Rodríguez de Silva Velázquez (1599-1660) fue el pintor barroco español más importante. Un año antes de su muerte, Felipe IV le otorgó la distinción de caballero de la Orden de Santiago, por lo que fue enterrado en una capilla que la orden tenía en la iglesia de San Juan Bautista. En uno de los relieves del pedestal de la estatua de Felipe IV, en la Plaza de Oriente, se puede observar la representación de la imposición de este hábito.

Retrato del pintor

Hay numerosos monumentos a Velázquez en Madrid, siendo el más famoso el inaugurado en 1899, en presencia de Alfonso XIII y la reina regente, María Cristina, con motivo del tercer centenario de su nacimiento, junto a la entrada del Museo del Prado, esculpido por Aniceto Marinas, en bronce sobre un pedestal pétreo, realizado por Vicente Lampérez y Romea. Velázquez lleva la cruz de Santiago sobre el pecho, sentado con la paleta y los pinceles en las manos. Este monumento desplazó el que había sido erigido en memoria de Daoíz y Velarde, siendo trasladado a la Plaza del Dos de Mayo. En la misma fachada del Prado, Velázquez aparece en uno de los 16 medallones que realizó Ramón Barba.

Escultura frente al Museo del Prado de Velázquez

Encontramos otro monumento en la fachada del Museo Arqueológico, construido en 1892 y realizado en marmol por Celestino García Alonso. También existe otro, en bronce, en el arranque de la calle de Juan Bravo, junto a la calle que lleva su nombre, realizado por Francisco López Hernández en 1991. Aquí aparece Velázquez con los pinceles en la mano y con el mismo atuendo que en su cuadro, “Las Meninas”. Otro monumento, este curioso, se encuentra en la Casa de Velázquez, en la Ciudad Universitaria, realizado por Emmanuel Fremiet, donde encontramos a Velázquez a caballo. La estatua es una réplica del original que se había colocado en 1888 en las Tullerías y que luego fue traída por el Gobierno francés, en 1928, a los jardines de la Casa de Velázquez, ya que fue destruida durante la Guerra Civil y restaurada a posteriori.

Escultura ecuestre de Velázquez

Para ver el último monumento dedicado al pintor nos tenemos que desplazar hasta la Plaza de Ramales, cuyo nombre se puso en recuerdo de la batalla del mismo nombre en la que tropas isabelinas, dirigidas por el general Espartero, derrotaron a las carlistas en la primera guerra carlista (1839), en la localidad cántabra de Ramales de la Victoria. Esta plaza era conocida anteriormente como plazuela de San Juan, por la iglesia de San Juan Bautista que en ella había, construida en la segunda mitad del siglo XII. Debido al ansia reformista de José I, se derribaron esta iglesia y el convento próximo de Santa Clara, formándose esta nueva plaza, más grande que la anterior. En un lateral de la plaza, podemos observar bajo un grueso cristal algunos restos de dicha iglesia, que salieron a la luz tras las excavaciones arqueológicas que se realizaron a finales del siglo XX, al construirse el aparcamiento subterráneo, en busca de los restos de Velázquez. La investigación no llegó a culminar debido a la precipitación, por decirlo de manera generosa, en la construcción de dicho aparcamiento.

Plaza de Ramales

En una capilla de la Congregación de la Orden de Santiago, en esta iglesia de San Juan, estaba enterrado el pintor Diego Velázquez, pero con el derribo de la iglesia, desaparecieron sus restos. En 1960, el Ayuntamiento levantó un monolito conmemorativo (último monumento que buscabamos) de Velázquez, coincidiendo con el tercer aniversario de su fallecimiento, sobre el mismo lugar en el quehabía sido enterrado. Fue realizado por Fernando Chueca. Se compone de una columna dórica pétrea sobre un pedestal, también de piedra, rematado el conjunto por la Cruz de la Orden de Santiago en hierro forjado. En las cuatro paredes del pedestal hay inscripciones con letras pintadas en rojo, que nos informan del pintor. En una de ellas dice: “Murió el pintor don Diego de Silva Velázquez el viernes seis de agosto de 1600. Su gloria no fue sepultada con él.”


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