Hay exposiciones que se visitan y otras que transforman la manera en que miramos. Desenfocado. Otra visión del arte, en CaixaForum Madrid, pertenece a esta segunda categoría. Su propuesta es tan sencilla como provocadora: cuestionar la nitidez como sinónimo de calidad visual y reivindicar lo borroso, lo impreciso y lo aparentemente inacabado como territorios fértiles para la creación artística.
Coproducida por la Fundación La Caixa junto a instituciones francesas como el Musée de l’Orangerie y el Musée d’Orsay, la exposición traza un recorrido que atraviesa más de un siglo de arte. El punto de partida simbólico se encuentra en las atmósferas vibrantes de Claude Monet, cuyos célebres nenúfares desdibujan contornos para convertir la pintura en experiencia sensorial. En sus lienzos, el desenfoque no es descuido, sino una decisión consciente que transforma la percepción en emoción.

A partir de ahí, la muestra se expande hacia otras épocas y lenguajes, demostrando que la ambigüedad visual ha sido una herramienta constante en la modernidad. Las figuras alargadas y casi evanescentes de Alberto Giacometti parecen surgir de la niebla; las pinturas de Gerhard Richter juegan con la fotografía desenfocada como mecanismo de memoria y distancia; los campos cromáticos de Mark Rothko envuelven al espectador en una vibración donde los límites se diluyen. Incluso la fotografía contemporánea de Thomas Ruff y las videoinstalaciones de Bill Viola exploran esa tensión entre visibilidad y ocultamiento, entre claridad y misterio.
Lejos de ofrecer una lectura técnica, Desenfocado propone una experiencia casi sensorial. El visitante no solo contempla obras, sino que se enfrenta a una pregunta constante: ¿qué ocurre cuando dejamos de buscar contornos definidos y aceptamos la incertidumbre visual? La exposición demuestra que el desenfoque puede sugerir movimiento, evocar memoria, introducir distancia crítica o incluso intensificar la carga emocional de una imagen. En tiempos dominados por la alta definición y la precisión digital, esta propuesta invita a desacelerar la mirada y aceptar que la ambigüedad también es una forma de conocimiento.
El recorrido combina pintura, escultura, fotografía y vídeo, generando un diálogo transversal que rompe con las categorías tradicionales. Esa diversidad refuerza la idea central de la muestra: lo borroso no es un error, sino una estrategia artística que ha acompañado la evolución del arte moderno y contemporáneo.

Como complemento, CaixaForum Madrid ofrece visitas comentadas, actividades familiares y propuestas participativas que permiten experimentar con los límites de la percepción. Y para quienes quieran profundizar en el discurso curatorial, en la tienda-librería del centro se encuentra disponible el catálogo oficial de la exposición, una publicación que amplía el análisis de las obras y contextualiza este enfoque tan sugerente.
Desenfocado. Otra visión del arte no busca respuestas cerradas, sino abrir un espacio de duda y reflexión. En un mundo obsesionado con la nitidez, esta exposición nos recuerda que lo impreciso puede ser más evocador que lo evidente y que, a veces, es precisamente en la falta de definición donde el arte encuentra su mayor intensidad.
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