En el escenario del Teatro Infanta Isabel, una de las salas más emblemáticas de Madrid, se representa La Verdad, una comedia afilada y brillante del dramaturgo francés Florian Zeller que invita al espectador a reír… y, casi sin darse cuenta, a mirarse en el espejo. Bajo una apariencia ligera y divertida, la obra plantea una cuestión tan antigua como incómoda: ¿somos realmente sinceros en nuestras relaciones o solo decimos la verdad cuando nos conviene?
Zeller, uno de los autores contemporáneos más representados en el mundo y miembro de la Académie Française, construye aquí un texto que juega constantemente con la ambigüedad. La Verdad ha sido representada en decenas de países y premiada internacionalmente, consolidándose como una de las comedias más inteligentes de su repertorio. En Madrid, llega en una versión dirigida por Juan Carlos Fisher, quien ya ha demostrado una especial sensibilidad para abordar el universo emocional del autor francés.
La historia gira en torno a Miguel, un hombre que vive atrapado en sus propias mentiras. Miente a su mujer, a su mejor amigo y a su amante, convencido de que la mentira es una forma de protección, una manera de evitar el dolor y mantener el equilibrio de su mundo. Sin embargo, ese castillo de medias verdades comienza a resquebrajarse cuando las sospechas, los silencios y las contradicciones se acumulan hasta volverse imposibles de sostener.
Lo que podría parecer una comedia de enredos se transforma poco a poco en un retrato mordaz de las relaciones sentimentales contemporáneas. Zeller no juzga a sus personajes; los expone. Y en esa exposición surge la risa, pero también una incomodidad reconocible: ¿cuántas veces hemos preferido una mentira amable antes que una verdad devastadora?
El montaje del Infanta Isabel cuenta con un reparto muy reconocible para el público español. Joaquín Reyes asume el papel protagonista con un registro que sorprende por su contención y precisión, alejándose de sus personajes más caricaturescos para dar vida a un hombre tan encantador como contradictorio. Junto a él, Alicia Rubio, Raúl Jiménez y Natalie Pinot completan un cuarteto perfectamente equilibrado, donde cada réplica está medida y cada silencio dice más de lo que parece.
La dirección apuesta por una puesta en escena limpia y contemporánea, que no distrae del verdadero motor de la obra: el texto. La escenografía y la iluminación acompañan con sutileza el ritmo vertiginoso de los diálogos, reforzando esa sensación de juego constante entre lo que se dice y lo que se oculta. Todo está al servicio de una comedia que avanza con ligereza, pero que deja poso.
Más allá del ámbito de la pareja o la amistad, La Verdad conecta de forma directa con el momento actual. En una época marcada por la sobreinformación, las medias verdades y las fake news, la obra plantea una reflexión muy pertinente: ¿hemos normalizado la mentira como una herramienta social? Zeller convierte este dilema en material escénico sin caer en el discurso moralizante, confiando en la inteligencia del espectador.
Al final, La Verdad no ofrece respuestas cerradas. No dicta sentencias ni señala culpables. Simplemente coloca al público frente a una pregunta incómoda y universal, envuelta en carcajadas y situaciones aparentemente absurdas. Esa es, quizás, su mayor virtud: salir del teatro riendo… y pensando.
Con su combinación de humor, ritmo y profundidad, La Verdad se consolida como una de las propuestas más atractivas de la temporada teatral madrileña, demostrando que la comedia también puede ser un espacio privilegiado para la reflexión.
¿Te ha gustado el artículo?
Introduce tu correo electrónico para recibir semanalmente las novedades 😺

¿Quieres un ejemplar de mi libro Mayrit, una medina andalusí?
Escríbeme por WhatsApp al 654185527 o por email a gatopormadrid@gmail.com
Realiza una donación para apoyar el proyecto de Gato por Madrid
Elige una cantidad
O introduce una cantidad concreta
Hola, me llamo Adrián. Soy el creador de Gato por Madrid. Desde julio de 2016 comparto contenido histórico sobre Madrid y me gustaría continuar con ello. El proyecto siempre será gratis, pero lo cierto es que cuesta dinero y tiempo mantener vivo el proyecto, por lo que si te gusta lo que hago y piensas que sirve de utilidad lo que cuento, te animo a que me apoyes realizando una donación, por pequeña que sea, para que este gato pueda seguir contándote historias.
Dona
Deja un comentario