Palacio de Gaviria, una joya oculta en la calle Arenal

El Palacio de Gaviria, actualmente usado como centro comercial, sala de fiestas y sala de exposiciones, está situado en la calle del Arenal número 9, con vuelta a la travesía del Arenal.

Su nombre proviene de Don Manuel de Gaviria y Donza, nacido en Sevilla, quién consiguió aumentar su riqueza familiar con arriesgadas operaciones financieras, hasta llegar a ser una de las primeras fortunas españolas, consiguiendo en 1840 el título de marqués de Casa Gaviria. En 1844, participó activamente en la fundación del Banco de Isabel II, junto con personajes como el marqués de Salamanca.

Cuando el marqués de Casa Gaviria decide construir un palacio para su residencia en Madrid elige el solar donde había estado el del duque de Arcos y Maqueda, situado en la calle Arenal, muy cerca de la Puerta del Sol. La calle del Arenal era entonces el lugar de moda de la nobleza, por servir de enlace a la Puerta del Sol con el Teatro Real y la Plaza de Oriente.

Para construir su palacio, el marqués elige al arquitecto Aníbal Álvarez Bouquel. Éste proyecta en 1846, uno de los más lujosos edificios del Madrid isabelino, siguiendo el modelo del palacio Farnesio de Roma, diseñado por Antonio Sangallo el Joven y finalizado por Miguel Ángel.

Se estructura alrededor de dos patios, con planta baja, principal y segunda. La planta principal lleva amplios balcones que permitían observar las fiestas que allí se celebraban, símbolo del prestigio social de sus propietarios y envidia del resto de los ciudadanos.

La entrada no se sitúa en el eje de la fachada de la calle del Arenal, sino desplazada hacia la Puerta del Sol, justo enfrente de la plaza del Celenque, ya que era desde ésta donde existía la mejor perspectiva del palacio. A la derecha de la entrada se encuentra la escalera de Honor, con techo decorado por Joaquín Espalter y Rull, pintor de la reina, quién sitúa a Mercurio, dios del comercio, como protagonista. En el techo del Salón de Baile las pinturas exaltan a Isabel II, así como a Isabel la Católica y la toma de Granada.

Las obras finalizaron en 1847 y el palacio de inaugura en 1851, con un baile presidido por la reina Isabel II, al que asisten los representantes de la aristocracia madrileña. Es en ese año cuando el II marqués de Casa Gaviria, Manuel de Gaviria y Alcoba, recibe el título de Conde de Buena Esperanza. Todavía en el siglo XIX, pero sin poder concretar la fecha, el palacio se amplía, añadiéndole una planta más, y en la última restauración de 1990 se altera la construcción original, conservándose sólo la entrada, la escalera y los salones del piso principal. Actualmente, la planta a nivel de calle está ocupada por distintos comercios y en el interior existen, en la planta baja, pequeños locales comerciales que se conocen como “tiendas de decomiso” que alteran el estilo suntuario del edificio.


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