La noche del 24 de diciembre de 1734, un devastador incendio arrasó el Alcázar de los Austrias de Madrid, residencia de los reyes de España durante siglos. El fuego destruyó uno de los palacios más importantes de Europa y provocó la pérdida irreparable de obras de arte, documentos históricos y tesoros de incalculable valor. Este suceso marcó el final de una era y dio origen al actual Palacio Real de Madrid.