Durante los años treinta, el río Manzanares fue escenario de uno de los proyectos de ocio más sorprendentes del Madrid moderno: la Piscina La Isla. Diseñada como un auténtico barco varado sobre una isla fluvial, esta instalación combinó arquitectura racionalista, deporte y vida social en pleno corazón de la ciudad. Hoy desaparecida, La Isla sigue siendo uno de los grandes símbolos del Madrid que soñó con reconciliarse con su río.