Carlos II de España, último rey de los Austrias, pasó a la historia con el sobrenombre de “el Hechizado”, un apodo cargado de superstición, leyendas y misterio. Durante siglos se creyó que su frágil salud y su incapacidad para engendrar herederos eran fruto de maleficios y brujería. Sin embargo, la historia y la medicina moderna han demostrado que la verdadera causa de sus problemas fue la endogamia extrema de la dinastía Habsburgo. Este artículo analiza el origen del mito y separa la leyenda de la realidad histórica.