El Palacio de los Duques de Híjar, situado en el Paseo de la Castellana de Madrid, es uno de los palacetes históricos menos conocidos de la capital y uno de los mejores ejemplos de la arquitectura aristocrática de comienzos del siglo XX. Construido como residencia nobiliaria y convertido hoy en sede diplomática, este edificio resume la transformación urbana de la Castellana y conserva la memoria de una época en la que la nobleza marcaba el paisaje madrileño.