La Vista de Madrid realizada en 1562 por Anton van den Wyngaerde ofrece el testimonio visual más antiguo y detallado de la ciudad justo después de que Felipe II estableciera la corte en la villa. Este dibujo panorámico, encargado por el rey y ejecutado con gran precisión topográfica y sensibilidad artística, no solo muestra el trazado urbano medieval y sus murallas, sino que también captura el paisaje del río Manzanares y los hitos más relevantes del Madrid del siglo XVI, como el Real Alcázar. Conservada en la Biblioteca Nacional de Viena, esta obra histórica es fundamental para entender la evolución urbana y la imagen de la capital en sus orígenes como centro del poder hispánico.:contentReference[oaicite:1]{index=1