En pleno verano de 1889, justo cuando París inauguraba su emblemática Torre Eiffel, los vecinos del barrio de Lavapiés decidieron construir su propia réplica en madera y tela como parte de las fiestas de San Lorenzo. La estructura, que llegó a medir más de 20 metros de altura y se convirtió en el centro de las verbenas populares, fue bautizada con su particular humor castizo como la “Torre Infiel”. Hoy este curioso episodio histórico queda recogido en crónicas y documentos de la época, un testimonio de la creatividad y espíritu festivo del Madrid decimonónico.